¿En qué invertimos los colombianos durante la era de la educación virtual?

Con todo el tiempo libre que nos quedaba y las herramientas tecnológicas que teníamos a nuestra disposición, miles de personas durante el 2020 tomamos la decisión de invertir increíbles sumas de dinero en cuanto curso, diplomado o certificado se nos apareciera en línea. No por nada en abril de este mismo año, Shakira salió en sus redes a presumir el título de filosofía que había logrado obtener gracias a la educación virtual.

La inversión que gran parte de la población alrededor del mundo hizo en educación virtual durante la época de confinamiento alcanzó niveles nunca antes vistos. Tan solo en Colombia, una gran plataforma de educación virtual llamada Crehana reflejó un crecimiento de al menos un 200 % en el 2020, un año en el que logró pasar de 1,4 millones a 3,4 millones de usuarios inscritos.

Esta tendencia también se vió reflejada en las instituciones de educación superior que ofrecían cursos libres virtuales. Sin embargo, es importante destacar que además de los contenidos, los estudiantes también nos comenzamos a preocupar por llevar a otro nivel nuestras experiencias en la educación virtual. Por lo tanto, las
inversiones no solo se centraron únicamente en los diplomados, sino en toda la indumentaria necesaria que permitiera vivir una verdadera inmersión virtual.

Desde diademas con decoraciones particulares, pasando por mouses, hasta soportes para colocar el computador; todo este tipo de objetos también tuvieron una alta demanda en el último año debido a que los estudiantes siempre hemos estado buscando una mejor manera de vivir la educación virtual.

Menos papel y más tecnología para la educación virtual

Los útiles que componían la lista de compras para los inicios de clase sufrieron algunas modificaciones a partir del 2020. En lugar de la infinita lista de cuadernos para cada materia o el clásico cuaderno cinco materias que nos hacía la vida más sencilla, comenzaron a aparecer aparatos como: la tablet, el kindle (una herramienta parecida a una tablet pero que es especializada para leer libros en línea), el mouse, el lapicero digital, los auriculares, el soporte para computador, el micrófono y la cámara.

Y ni hablar de los utensilios de limpieza que de una u otra manera ahora también nos acompañan durante las clases virtuales: el gel antibacterial, el tapabocas y el alcohol.

Ahora bien, en esta lista de herramientas indispensables para una excelente experiencia en la educación virtual, están los costos de servicios públicos de luz e internet. Dos elementos que hoy en día entran a ser parte de los costos fijos de cualquier hogar en todo el mundo. Mantenernos conectados a la web nos brinda la ventaja de acceder a un sin fin de cursos y diplomados que, como mencionamos anteriormente, son una excelente opción tanto para incrementar las oportunidades laborales como para explotar nuestras habilidades y alcanzar otro nivel en nuestra formación.

El verdadero valor de la educación virtual

De acuerdo con una encuesta hecha por Fenalco (la Federación Nacional de Comerciantes en Colombia), a principios del 2020 más de 2.000 comerciantes aseguraron que sus ventas en útiles escolares cayeron hasta en un 80 %, debido a que ahora los padres de familia solo gastan entre $100.000 y $300.000 en útiles, distinto a los $700.000 que invertian en años anteriores a la pandemia.

A pesar de que los aparatos electrónicos tienen un valor más elevado que los útiles escolares convencionales (cuadernos, lápices, colores, esferos, etc.), el tiempo de duración y uso de estas herramientas puede doblar y hasta triplicar el de un objeto escolar convencional. Por lo que la relación entre costo y duración será mucho más óptima y provechosa en un aparato electrónico.

En consecuencia, los estudiantes de estas nuevas generaciones estamos optando por dejar un poco de lado los cuadernos y esferos convencionales, para reemplazarlos por aparatos electrónicos enfocados en mejorar la experiencia de usuario en el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

Las apuestas por la educación virtual 

En 2020, la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) emitió un documento en el que resumió el impacto de la pandemia del COVID-19 en la educación y a pesar de las desventajas tecnológicas de la región, la organización afirma que “es fundamental calcular los costos de los sistemas educativos nacionales y priorizar el gasto, así como garantizar la protección de la educación como un derecho humano fundamental y aprovechar el potencial transformador de la educación, no solo para construir sistemas resilientes sino también para contribuir a la recuperación social”.

Un ejemplo de esto es la inversión que el Gobierno Nacional en Colombia hizo durante este 2021 a la educación nacional. Contrario a lo que se veía en años anteriores, para este periodo de 12 meses el actual gobierno destinó 47 billones de pesos de presupuesto para el sector educativo en 2021, una cifra que representó el presupuesto más alto destinado a este sector en la historia en el país.

A pesar de que la inversión se concentre en gran parte en la adecuación de las instituciones educativas para el regreso de las clases presenciales, también se priorizó junto al Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación la entrega de dispositivos digitales para disminuir la brecha de conectividad en algunas zonas del país y así avanzar en la conectividad de todos los territorios.

Para concluir, no podemos dejar de lado la importancia que, en palabras de la CEPAL, se le debe dar a la educación virtual: “la actual pandemia de COVID-19 plantea retos importantes para los sistemas educativos y sociales de los países de la región, que deberán abordarse de manera articulada. También deja lecciones valiosas acerca de lo que es realmente prioritario para la vida en comunidad.”